Sunday, September 15, 2019

Babasónicos – La pregunta



1 – Cuando escuchas la canción “La pregunta” de Babasónicos por primera vez, de inmediato te das cuenta que el asunto de este tema pasa por la letra antes que la música. La voz de Adrián Dárgelos suena en tu cara. Y la letra viene cargada de muchas cosas para pensar y debatir. Por todo eso que poco a poco se va desenvolviendo, todo indicaría que, para hablar de esta canción, uno también empezaría a escribir pregunta tras pregunta. No tiene por qué ser así.
2 – Los Babasónicos son famosos por la larga lista de canciones que ubicaron en las memorias de muchos. Como banda de hits de radio FM, como banda alternativa, como los que buscan y rebuscan por varios estilos y direcciones en las músicas pop y rock desde los sesentas en adelante. Son varias las canciones que me gustan de ellos y aun nunca cumplí con esa promesa que me hice hace años de ir a verlos en vivo. No puedo explicarme, ni explicarles, porque, quizás se trata de que con sus músicas me alcanza, no sé si yo estoy en sintonía con su histrionismo escénico.
3 – Mi asunto con ellos arrancó allá por el 2003 cuando me conseguí “Jessico” en cd original y llegó a una pausa allá por febrero de 2012 cuando obtuve “A propósito” en cd trucho. Antes del 2003 y después del 2012, la verdad, no les di mucha bola. Pero hay algo en la “La pregunta” que me puso en movimiento, de repente, otra vez quise repasar lo que me gusta de ellos.
4 – Hay en esta canción bastante del sonido del grupo The XX, algo de los Depeche Mode en los ochentas, por algo que trae los sonidos de la canción, con generosidad de silencio entre instrumentos, también me recordaron a “Coming of Age”, canción de los Foster The People. Toda esta seducción sonora basta para que uno se arrebate con la fuerza de esta música. Tal vez esto es un “coming of age” de los Babasónicos. Con esto último quiero decir que, por una vez, ellos parecen lejos del glamour y del kitsch superfluo  de mucha de sus obras, sin renunciar por ello al curioso sentido del humor que siempre han sabido tener y tienen.
5 – Para apreciar “Jessico”, primero conseguí y disfrute del disco “Rocío” de Daniel Melero. Algunos Babasónicos colaboran en esta placa. Puedo adivinar sus aportes en la preciosidad de “Descansa en mis brazos”, en “Piña colada”, en “Mañana”, en “Tamarindo”. Después de la ternura y dulce melancolía del álbum “Rocío” fui a buscar más a “Jessico” y lo encontré. Yo me siento más cercano a esas delicadezas que al ruido que tanto les gusta provocar con sus letras.
6 – Desde que arrancaron a principios de los noventas hasta nuestros días, el asunto de los Babasónicos, o al menos uno de ellos, es provocar reacciones en sus oyentes a través de letras a veces beligerantes, a veces inteligentes, siempre llamativas. Dárgelos se resiste a aclarar que quiere decir cuando escribe eso que canta. Tiene razón. A cada oyente le queda el espacio para que piense lo que quiera pensar.
7 – Acá quiero hacer un alto en esto de escribir sobre “La pregunta” y quería hablar de la banda. Tomando los aciertos de bandas de los ochentas tales como Virus o Los Encargados, entre tantas otras influencias, la banda trabajó por años en su sonido, en sus músicas y siempre colaboro con diversos personajes y grupos. Cuando empezaron, eran parte de esa movida “sónica” junto a Tía Newton (el gran Carca es hoy miembro del grupo), Suarez, Juana La Loca, Peligrosos Gorriones, Martes Menta, Los Brujos y otros. Gustavo Cerati con sus Soda Stereo los bancó en aquellos días. Cuando los Babasónicos se volvieron famosos, ellos acompañaron y apoyaron a diversas bandas under. Se puede decir que varias de las músicas más interesantes que tuvieron lugar en nuestro país en los últimos treinta años tienen alguna relación con ellos. Yo no puedo decir que soy fan de ellos pero tampoco me parece sensato ignorar sus aportes. No estoy en condiciones de llamarlos enormes pero sí sé que son considerables, negarse a escucharlos es un error.
8 – Y, entonces, “La pregunta”. Más allá de esa cosita de “que nos dejen hacer la pregunta” que suena más a cobardía de otros que propia, la canción es valiente y viene, por fin, a sacudir un poco las cosas, en esa eterna pausa en la que parece sumergida el pop y rock de nuestro país. Aunque “La pregunta” trae bastantes respuestas, hay algo que vale la pena remarcar.
9 – Todo el valor que los oyentes le ponemos al rock y pop de nuestras zonas viene de una búsqueda de respuestas que empezó allá, hacia fines de los sesentas. Para los noventas, el rock empezó a volverse sentencioso y ya no hubo más búsqueda de respuestas, ahora las respuestas eran aportadas para tranquilidad de quienes no se sienten muy inclinados a pensar por sí mismos. Luego del quilombo de Cromañón, ya no hubo letra de rock y pop que no se tome tan solo como malabares de palabras sin cuerpo que las acompañe, salvo el de algunos sacrificados oyentes aun dispuestos a dejarse encantar por los cantos de sirena de quienes se dicen “rebeldes” y son solo comerciantes con música como mercadería que vender y poco más. Y después de tanta agua que pasó bajo el puente, ahora viene alguien a hablarnos de preguntas. Si bien supo haber alguien, hace mucho tiempo atrás, que dijo que uno se formula preguntas cuando ya están dadas las condiciones para proveer respuestas, la cosa es que hoy están los Babasónicos para traer preguntas antes que respuestas. Preguntas. Hasta dan ganas de caer en la trampa de creerles otra vez a estos rockeros picarones y no estoy hablando de Dárgelos y compañía, sino de todos ellos en general.
10 – Ojo, que Adrián toma buena nota de esto último que se me ocurrió notar (“¿Quién va a protegerte de mí?”). Pero esa autoconciencia también podría ser tomada como el nuevo truco de quien es lo suficientemente listo como ver trampas por doquier y también entiende que lo suyo quizás es una nueva trampa del carácter representativo que cada uno de nosotros, los anónimos de siempre, les ubicamos a ellos, los renombrados.
11 – Para 2013 Pablo Schanton escribía que ya no quería escribir sobre ellos porque ya se había escrito demasiado acerca de ellos. Y, escribía todo esto en un ensayo sobre un disco de… Babasónicos. Admitía que no había más de quien hablar. Yo no estoy tan seguro de esa afirmación, Pablo. Siempre hay de todo sobre lo que escribir, los que reciben paga de ello deberían saberlo mejor. Si solo van hablar de lo que les gusta, marginan eso que no y pasaron a elegir por nosotros, tal como pasa en la política. Si los campos políticos argentinos están todos inundados de miserias, no usen eso de excusa para comportarse así en los campos de las culturas. Si las culturas no nos salvan, nada lo hará.
12 – “La pregunta”. Con esta canción uno piensa y baila y vuelve a pensar. Están quienes se demoran buscando la referencia específica de alguna parte de la canción, cuestión para nada recomendable. Yo más bien me sentí invitado por ellos a traer mis propias preguntas a la fiesta. Que les podamos encontrar respuesta o no, esa no es una cuestión tan importante hoy. Esta búsqueda de preguntas se me antoja novedosa, se me antoja estimulante. Entre tanta certeza desacertada de tanto tonto con título, yo elijo ir por ahí, tirando pasos y preguntas. Puede que latir así tenga su gracia.


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