Tuesday, October 25, 2016

Festival BUE Día 2 Sábado 15 de octubre


Hubo que viajar hasta Liniers y después tomarse el 21 hasta Tecnópolis. Me pase como un animal por mirar en el lugar incorrecto buscando el sitio. Hubo que volver caminando unas quince cuadras hasta alcanzar el lugar. Mirando bien, lo ubique al Pequeño Saltamontes (EPS de aquí en adelante) que fue el fiel amigo que me acompaño y que disfrutó (y también se tuvo que fumar) shows memorables. Hidratándonos para afrontar el esplendor de la jornada. Charlando. Mirando gente pedaleando en un vehículo que servía de promoción de un producto que ya no recuerdo. Esperando.
Juana Molina – Un día voy a ser otro distinto
La última vez que la vi en vivo fue la primera vez. En el ND/Ateneo el 12 de agosto de 2006 (ver post del 14 de agosto del mismo año). ¡No me había dado cuenta que pasaron diez años para que llegue está segunda vez! Juana estaba acompañada de un baterista- percusionista y de un guitarrista- tecladista. Entre los tres se mandaron un recital de 5 Macos. Estuvo magnifico, tal cual me lo esperaba. No creo que EPS opine lo mismo que yo pero ese es otro tema. Tocó sus temas más rítmicos, esas maravillas: “Eras”, “Ferocísimo”, “Sin guía, no”, “Un día”. Tocó más canciones pero me traiciona la memoria y también me quedó la impresión que hizo canciones nuevas. Éramos un montón de bichapongs agitando nuestros cuerpos en bailes raros. Nos bailaba nuestro baile, era un éxtasis de aire rítmico. Gran, gran recital. Distintos por un rato distinguido. Y seguimos.
Capital Cities – El barbudo que te pone a bailar
El recital de Juana Molina tuvo lugar en el Arena (marca de cerveza que no voy a nombrar- un lugar bajo techo) y para ver a los Capital hubo que mudarse al escenario al aire libre llamado Outdoor Stage (marca de auto que tampoco voy a nombrar). Nos invadieron las marcas. Hace rato, mucho rato. 3 Macos y medio para el recital al que nos quedamos poco. Los escuchamos haciendo Breathe de Pink Floyd (The dark side of the moon, 1973), haciendo su propio “Kangaroo Court”. No sabemos si se despacharon con “Safe and sound”. Nos íbamos para no perdernos a Wilco. Estábamos en eso cuando le comente, asombrado, a EPS, que su público se quedó firme escuchando música e instrucciones, no se movilizó, tal cual hacíamos él y yo. Asombroso. Fieles al dance. Y seguimos.
¡Señores, dejo todo, me voy a ver a Wilco!
Los Wilco son una banda enorme, con un reportorio brillante y las expectativas con las que fui a verlos eran altas. Y superaron mis expectativas por mucho. Le doy 5 Macos a su recital y me quedo corto. Arrancaron con “Random Name Generator” y terminaron con “Spiders (Kidsmoke)” y en el medio hubo toda clase de maravillas sonando. Antes de seguir nombrando canciones, voy a hablar de los integrantes de Wilco. Está John Stirratt en el bajo y coros; Glenn Kotche en batería y percusión; Jeff Tweedy en voz, guitarras y composiciones; Mikael Jorgensen en teclados y piano; Pat Sansone en guitarras, teclados, percusión y lo que sea; y Nels Cline en primera guitarra. Más allá de que no tocaron “You Satellite”, que “Ashes of American Flags” también estuvo ausente (¿quizás para evitar algún enojo del público argentino que podría interpretarla como chauvinista cuando no lo es?). Más allá de un par de canciones más que esperaba  escuchar y no tocaron, están las que sí tocaron. Sin orden de aparición: “Heavy Metal Drummer”, “Impossible Germany”, “I am trying to break your heart”, “Art of Almost”, “Jesus, etc”, “I’m a Wheel”, “Theologians”, “Handshake Drugs”, “I’m the man who loves you”, “I’ll Fight”, “Via Chicago”, “Monday” y hasta acá me acuerdo. Hicieron varias canciones más pero no logro identificarlas, incluso creo haber escuchado que hicieron un viejo hit de su primer disco pero no lo conozco bien. Porque yo me sume a seguirlos desde el disco “Yankee Hotel Foxtrot” de 2002 (el cual me conseguí en el 2007). Aun no escuche nada de los discos anteriores y estaría piola hacerlo. Tampoco escuche su último disco “Schmilco” de este año. Bueno, ¿Qué más decir? Que Nels reventó la cuerda de una de sus guitarras gracias a una de sus muchas furibundas ejecuciones de guitarra (tomando las mejores lecciones de Sonic Youth). Que Jeff tiró un “Por ahí nos quedamos a vivir acá”, entusiasmado por la respuesta del público. Glenn de pie sobre los bombos de su set de batería antes de “I’m the man who loves you” que parecía gritarnos justamente eso. La voz de Jeff, esa voz, la que estás recordando justo ahora. La parodia al “guitar hero” de Pat, moviendo en círculos su brazo al tocar la guitarra y en pose. La sobriedad de John y Mikael tocando sus instrumentos. Los instantes free en “Via Chicago”, alto quilombo de Nels y Glenn en el medio de una relajada canción folk. Que los Wilco nos hicieron saltar, cantar a los gritos, que no podíamos creer el hecho de poder estar ahí, viéndolos en vivo. En un post del 10 de octubre de 2011 yo pedí que los traigan a Argentina. Cinco años después cumplieron mi pedido. ¡Gracias! Fue excelente estar allí.
The Flaming Lips – El hermoso amor psicodélico delante nuestro
Fui yo el que escribió “Ojala que vengan los Flaming Lips a la Argentina” el 16 de junio de 2006. Y, años después, un lector de ese post me dejó un comentario: “Ahora que vinieron, ojala los hayas ido a ver”. Pero aquella vez falte a la cita porque las entradas estaban lo suficientemente caras como para dejarme afuera, con la ñata contra el vidrio. Esta segunda vez dije presente. Llegamos EPS y yo un toque tarde al evento, ya habían pasado dos canciones, según nos contó alguien del público. Cuando íbamos caminando hacia el escenario al aire libre podíamos escuchar “Yoshimi”. Hicieron “Space Oddity” de David Bowie. Terminaron su set con “Do you realize”, una enorme canción. Hubo muchas cosas positivas que rescatar de este recital de 4 Macos. El despliegue escénico de personajes, los efectos, el arco iris inflable, la burbuja en la que se metió y rodó Wayne, el gong. Los dos bateristas. Las hermosas canciones. Pero, con todo lo bueno que contarles, a mi me quedaron emociones mezcladas de este recital. Lo voy a decir: Flaming Lips no es una banda para festivales, sonarían mucho mejor en un show de ellos solos, sin que Wayne necesite arengar a la gente a que agite, sin necesitar tanto disfraz. Su psicodelia es frágil, el duende de sus canciones es esquivo a los modos y modales de un festival. Yo habría disfrutado aun más del grupo en otro contexto. Igualmente ¡qué bueno que los pudimos ver!
Peaches – La chica punk electrónica que putea maravillosamente
A esa altura, EPS y yo nos fuimos a sentar a la platea para verla en vivo. Muy buen recital, le doy tres Macos y medio porque el electroclash no es un estilo que me atrape en especial. Pero Peaches se la re banco. Garra y sudor femenino y feminista con la ayuda de un par de performers que entraban y salían con diferentes disfraces. La única canción que logre reconocer fue “Fuck the pain away”, esa que suena en la película “Perdidos en Tokio” donde el personaje de Bill Murray estaba en un strip club. La muñeca brava se animó a caminar sobre las manos alzadas de sus fans. En acuerdo con una mina que canta sobre pijas y bolas, al terminar su show, se pasó un trapo que le tiraron del público por sus glúteos y por ambas axilas para devolverlo a sus seguidores. Curioso premio.
Pet Shop Boys – Una enorme pista de baile para celebrarlos
El recital arrancó un poco más tarde de lo anunciado pero nos dejó a todos contentos. Le doy 4 Macos. Hermosos efectos de iluminación. También usaron máscaras y disfraces. Además de Neil Tennant y Chris Lowe había tres músicos más, acompañándolos. Este dúo tecno pop tienen muchos hits, de los cuales hicieron varios y algunos otros dejaron afuera. Porque se les dio la gana hicieron “The Pop Kids” dos veces. Entre los otros hits que puedo recordar: “West End Girls”, “Love is a Bourgeois Construct”, “New York City Boy”, “Se a vida e”, “Home and Dry”, “Go West”, “Left to My Own Devices”, “Love Comes Quickly”, “It’s a Sin”. Hicieron un tema que me gusto mucho durante el cual pasaban un video de unas hormigas devorando figuras de hombres. Fueron el único grupo que pudo hacer bises. Un rato antes de que salgan a tocarlos, EPS me decía: “Me gustaría haber escuchado “Domino Dancing” o “Always on My Mind”. Acto seguido, salieron a tocar esos dos hits en el orden en el que él los nombro, como si lo hubiesen escuchado. Cosa ‘e mandinga.
El rinconcito de los famosos
EPS vio a Bobby Flores y me lo señalo. Yo vi a Claudio Kleiman que estaba viendo a Wilco desde la platea. Vimos a Juliana Gattas  (la cantante de Miranda) junto a su marido Sebastián Carreras (ex Entre Ríos, ex Índice Virgen) y a los pibes de Victoria Mil cuando veíamos a los Pet Shop Boys.  La gente de la FM Metro estaba transmitiendo el evento.
El público – un tema aparte
Flojo, el público. Una chica estúpida nos retó a EPS y a mí por cantar a los gritos “Impossible Germany”. Se ve que no le avisaron que estaba en un recital. También hubo gente bardeando a Wayne Coyne gratuitamente. Noté que un par de flacos me miraban de reojo mientras cantaba las canciones que sonaban, tal si fuese algo fuera de lugar. ¡Fuera de lugar están ustedes que parecían zombis atornillados a sus miedos! ¡Es un recital, paquetes! A un recital no solo se va a ver y escuchar, también se va a amar. Y cada cual ama como mejor le sale.
El Pequeño Saltamontes y yo terminamos cansados de estas aventuras musicales. No nos quedamos a los DJ sets, se venía, a solo horas de distancia, el día de la madre con reuniones familiares. Desafortunadamente, tampoco vimos ningún artista del escenario denominado Music Box. Al pasar por afuera, entre tantas idas y vueltas, yo iba parando la oreja para escuchar y lo que sonaba era interesante. Pero no entramos a ver qué onda. Y nos fuimos. Volver no fue simple y eso que no me volví a Moreno, me quede en lo de EPS un rato porque luego ambos teníamos que ir a lo de Flor, Javier y  Martina. Entre el sueño y el sol que nos pegaba mal, íbamos caminando por Ramos Mejía- Haedo con las memorias llenas de guirnaldas musicales. No tengo las palabras exactas para evocar lo bueno que estuvo esa noche de festival. Las hermosas músicas te dejan así.


Monday, October 10, 2016

Julia Holter en vivo en Niceto Club 7 de octubre de 2016


1 – Empiezo citándome de puro caradura que soy: “Probablemente nadie la traiga a tocar en vivo a Argentina y si llega a pasar, estoy casi seguro que las entradas van a estar tan caras que va a ser difícil que vaya a verla”. Escribí esto en un post del 20 de octubre de 2015 cuando hablaba de su más reciente disco “Have you in my wilderness”. Pero, por suerte, me equivoque. Vino a tocar. La entrada no estaba barata ($ 600 y $ 90 del servicio de venta – no pregunten, yo tampoco pregunte, pague porque me entrenaron a pagar, no sé porque pague esos noventa pesos extra) pero quería verla tocar en vivo y entonces…

2 – El Niceto Club otra vez. El 151 de Once a Av. Córdoba al 5500 otra vez. Otra vez luego de 9 años (la última vez fue el 5 de octubre de 2007 para ver a Joanna Newsom). No puedo creer que pasaron nueve años. Y pasaron cinco años de mis últimos posts acerca de recitales. Se ve que no soy un animal de recitales.

3 – Una vez dentro del Niceto, te podías encontrar con una mesita donde conseguir ediciones en vinilo y en cd de Julia a precios razonables, a sabiendas de que son importados y que tampoco están baratos los vinilos de edición nacional (tanto download logró convertir al disco de vinilo en un fetiche).

4 – Antes de que Julia aparezca, aparece una chica tocando de artista soporte. No conozco el nombre de la telonera pero me gustó mucho su música. Era ella con su guitarra y una laptop con bases y melodías pre grabadas. El público le prestó atención al comenzar pero luego la ignoró. Yo no quise y no pude. Su voz me recordaba a Julee Cruise, a la cantante de Cranes (no me acuerdo el nombre), a Giradioses. Algunas secuencias disparadas por ella me suenan a Björk. La guitarra etérea a lo Cocteau Twins. Muy bueno.

5 – Y luego llegó ELLA. Julia Holter no estaba sola. También estaban Devin Hoff en contrabajo, Dina Maccabee en violín, viola y coros; y Corey Fogel en batería y coros. Fue EXCELENTE. Me gustó tanto el recital que me pareció re cortito. Me quede con ganas de más música. Creo que debe haber durado lo suyo pues lo demás del público se fueron satisfechos sin reclamar muchos más bises.

6 – No pude dejar de emocionarme hasta lagrimear cuando cantó “Hello Stranger”. Me agarro un cosquilleo eléctrico en todo el cuerpo cuando cantó “Feel You”. Me gustaron un montón los momentos free que hubo en medio de las canciones. Me gustó mucho la canción nueva que estrenó. Los manotazos que le daba al teclado por momentos. El contrabajista que ejecutaba su instrumento con el arco y con los dedos, buscando la sonoridad que las canciones necesitaban. La violinista también se zarpó de buena.  Las fuerzas y sutilezas de la percusión. ¡Tocó mis dos canciones favoritas de “Have you…”: “Vasquez” y “Betsy on the roof”! Me quede con las ganas de escuchar “Maxim’s I” de “Loud City Song”. ¡Ese final con “Sea calls me home”! Por dios, ¡cuánta preciosa música derramó por el éter esta mujer! Como dijo una chica del público, solo extrañamos algún instrumento de viento, pero la violinista suplió más que bien esas ausencias.

7 – Y la cortina se cerró. Y me volví pateando hasta Palermo y de ahí el 57 hasta Moreno. Ah, el rinconcito de los famosos: estaban Norberto Cambiasso (tempranero, el escritor, el maestro, cuando yo llegue, media hora antes de las 21 hs, él ya estaba fumando y mirando para todos los wines, quizás esperando por alguien, era imposible de ver por quien él esperaba vistiendo su campera), Marcelo Montolivo y Benito Cerati.


8 – Me pareció que fuimos menos público esta vez que en aquella ocasión cuando vimos a Joanna. Y también me pareció que el público estaba un tanto frío, un tanto desafectado. Pero solo son impresiones mías. Lo más probable es que esté equivocado. Pero no siento que me equivoque al remarcar lo buenísimo que estuvo el recital. Y que espero escuchar mucho más de ella. En vivo y en grabaciones. Julia Holter me llama a casa, en lucidez, en la más tierna música, en calma ferocidad. Siempre voy a poder navegar en sus cielos de música.