Tuesday, July 30, 2019

Efemérides en este 2019 (ponele)



Luego de escribir sobre el libro “33 revoluciones por minuto”, y antes también, sentía dos cosas, una que me tiraba para adelante y otra que me tiraba para atrás. Quería publicar posts en el blog y no tenía nada escrito y tampoco sabía sobre que escribir. Estaba en eso cuando se me ocurrió lo de las efemérides, para luego enterarme de Marilina Bertoldi y del libro “Las mil y una vidas de las canciones”, los dos tópicos de los que ya me ocupe anteriormente. No obstante, el asuntito ese de las efemérides siguió ahí, dando vueltas en mi cabecita loca. Es entonces que me decidí a escribir y publicar algo al respecto.
En la resaca de las Fonolas, me puse a armar archivos con mi colección de cds, teniendo en cuenta esta vez el tiempo. El tiempo en que cada producción había sido publicada y el año en que yo la había conseguido. Si este segundo archivo tan solo tiene relevancia para mí, el primero está relacionado con la cronología del rock, del pop y aledaños. Y basado en eso te voy contando que:
Ya pasaron 60 años desde la aparición del disco “The shape of jazz to come” de Ornette Coleman.
Pasaron 50 años desde que se editaron: Captain Beefheart - Trout Mask Replica; Fleetwood Mac - Then Play On; Buckley, Tim - Happy Sad; Kaleidoscope - Faintly Blowing; Gatos - Beat  Nº 1; Spence, Alexander "Skip" – Oar; Dalton, Karen - It's Hard To Tell Who's Going To Love You The Best; St John, Bridget - Ask me no questions; Walker, Scott - Scott 3; Costa, Gal – Gal, entre tantos otros.
Son 40 años los que nos separan desde la primera vez que se escucharon los siguientes discos: Public Image Limited - Metal Box-Second Edition; Gang Of Four - Entertainment!; Wire – 154; Joy Division - Unknown Pleasures; Slits – Cut; Bubu – Anabelas; Roches – Roches; Pop Group – Y; This Heat - This Heat; Sister Sledge - We Are Family; Red Krayola, The - Soldier Talk y muchos más.
Este año festejamos los 30 años de la aparición de: Pixies – Doolittle; Spacemen 3 - Playing With Fire; Chills - Kaleidoscope World; Young Gods - L'Eau Rouge; Cranes - Self Non Self; Renegade Soundwave – Soundclash; Cruise, Julee - Floating Into The Night; Blevgvad, Peter – Downtime; New Order – Technique; Veloso, Caetano – Estrangeiro; Cure, The – Disintegration; AC Marias - One of our girls has gone missing; Thinking Plague - In this life; Sudden Sway - Ko-Opera y demás obras.
Y ya se cumplen 20 años desde que aparecieron por vez primera estos discos: Von Zamla – 1983; Castell, Esteban – Cubos; García, Leo – Vital; Gomez - Liquid Sky; Magnetic Fields - 69 Love Songs; O'Rourke, Jim – Eureka entre otras producciones.
Por último, hace 10 años aparecían: Animal Collective - Merriweather Post Pavilion; Dirty Projectors, The - Bitte Orca; Sonic Youth - The Eternal; Ravioli, Juan - Album para la juventud Volumen 2; Wild Beasts - Two dancers; XX, The – XX; Sa-Ra Creative Partners - Nuclear Evolution: The Age of Love; King Midas Sound - Waiting for you; Nite Jewel - Good evening; Ysasa, Maricel - Nacerán las hojas y otros discos.
Como quien no quiere la cosa, entre chiste y chiste, te nombré 52 discos, de las más variadas épocas, estilos, géneros, nacionalidades, etc. Aunque parezca mentira, escuche todos y cada uno de estos discos. Ahora te queda a vos agregar algún homenaje en los comments. ¡Nos vemos!


Friday, July 26, 2019

Las mil y una vidas de las canciones – Autores Varios


 

1 – El domingo 28 de abril el suplemento Radar de Página 12 vino con una nota firmada por Sergio Pujol, hablando sobre este libro que Gourmet Musical publicó para el deleite de todos. Tiene 261 páginas y trae 10 ensayos, cada uno con su bibliografía, sobre 10 obras musicales. “Las mil y una vidas de las canciones” es un gran libro, voy a intentar explicar porque sostengo esto.
2 – A decir verdad, si Pujol no hubiese escrito que uno de los autores es Norberto Cambiasso, quizás no me habría apurado en conseguirlo. Pero la sola mención del nombre del autor de “Vendiendo Inglaterra por una libra” hizo que se vuelva obligatorio para mí obtener esta obra. Por supuesto, el texto está muy bien, es genial, como todo lo que escribe Norberto pero… a mi me sonó a más de lo mismo, teniendo en cuenta que citó su propia obra, a saber: “Vendiendo…”, “Que cien flores florezcan” y “El oído inalámbrico”. Increíblemente, luego de treinta años de esmerado esfuerzo, sus escritos permanecen un tanto desconocidos para las masas. Por lo tanto, está totalmente justificado, el hecho de volver una vez más a eso de lo cual ya había escrito. Después de leer esto, por favor, no vayan a creer que Cambiasso se volvió redundante, lo que pasa es que yo esperaba otra cosa, que hable de otra obra. Que la torpeza de lo que yo espero no te deje sin leer este libro de hoy.
3 – Otro viejo conocido que aparece en este libro es Abel Gilbert. Una de las personas detrás de Factor Burzaco, el coautor de “Astor Piazzolla, el mal entendido” junto a Diego Fischerman, el autor del prólogo de “Vendiendo…”. En fin, uno de esos incansables humanos detrás de los más variados proyectos. Nuestra cultura necesita de mucha más gente así. Aquí, no solo escribe, también compila junto a Martín Liut.
4 – Cuando Pujol escribió sobre este libro en el Suplemento Radar, la nota fue ilustrada con un fotograma de la serie “Breaking Bad”. Resulta que una de las obras analizadas en este libro es “Quimey Neuquén”, canción grabada por José Larralde y luego remixada, muchos años después,  por Chancha Vía Circuito, quizás sin que Larralde lo sepa. La canción musicaliza ese episodio en el que Walter White esconde los barriles llenos de guita en el medio de la nada del desierto. Cuando la escuche, me pareció que lo que sonaban eran Los Olimareños. Se nota que no sé mucho de folclore nacional. Es curioso, en aquel 2016 en el que vi la serie completa, yo me había quedado enganchado con la canción “Black Night” de Badar Ali Khan. Nunca se me ocurrió seguirle la pista a esta canción hasta que llegó este libro a ilustrarme de todo eso que nunca averigüé.
5 – Esto último que destaque, eso de no darle bola a algo cantado en castellano, me da pie a comentar lo que sigue. Solo cuando ya estaba cerca de terminar de leer este libro, noté que todas las obras tratadas son argentinas. Este libro no solo habla de músicas, también habla de situaciones culturales, sociales y políticas. Habla de coyunturas muy nuestras. Habla de pequeños tesoros y de enormes problemas. En cada ensayo hay un tiempo que es analizado. Nuestras distintas etapas como país, pasando de dictaduras atroces a democracias débiles, son tratadas a la par de la crítica estética. Y por esto también, se vuelve necesario leer este libro y tenerlo a mano.
6 – En una obra escrita con rigor y pasión llama la atención un par de pifies que vi por ahí. Más precisamente en la página 187. En la misma se habla de Daniel Melingo en relación al sello Catálogo Incierto en donde se editó “Noches agitadas en el cementerio” de Todos Tus Muertos. El autor, en realidad, se estaba refiriendo a Daniel Melero. Entre el ex Abuelos de la Nada y el ex Los Encargados hay una amplia diferencia estética, sin hablar de meritos artísticos, que, a mi juicio, ambos los tienen. Cuando uno va a revisar los índices temáticos, ni Melingo ni Melero aparecen. Se ve que alguien revisó el ensayo pero no corrigieron el error. Para la próxima edición, por favor, corríjanlo.  Por último, en la página 209 nombran “Amigo/White Trash”, un cover que hacían (¿hacen?) los Attaque 77, que es una mezcla de la canción de Roberto Carlos (quien sí es mencionado ahí) y la canción de Sumo (quienes no son nombrados).
7 – Más allá de estos pequeños errores, hay enormes aciertos. Uno de ellos es la hermosa decisión de analizar, con precisión, como es que fueron compuestas las canciones, describiendo tecnicismos musicales, y luego como eso mismo fue mutando de versión en versión. Siendo populares las canciones analizadas (algunas muy populares), los lectores tenemos a mano las músicas para luego volver a esas descripciones y ampliar el campo de la escucha. Nutrir nuestra escucha con vocabulario de musicólogos. Una maravilla. No todos tienen la capacidad de analizar así. Yo no la tengo. Está muy bueno que hay quienes sí y que hay una editorial que los publica.
8 – Como uno de los asuntos del libro es la trashumancia, según yo lo entendí, la forma en la que las canciones van cambiando de gente en gente, de tiempo en tiempo, me quede pensando en cuales sería mis ejemplos favoritos de esas alteraciones de versión en versión que experimentan algunas canciones. Y encontré tres. La primera que me vino a la cabeza es “Hello Stranger”, desde el doo-woop de los sesentas de Barbara Lewis a la suspensión avant-pop de Julia Holter. Aun recuerdo a Holter en vivo en aquel recital (ver post del 10 de octubre de 2016) cantando un rapidito “shu-bap shu-bap” antes del “my baby blue”, cosa que no hizo en el disco. Julia tirando una huella de aquel original, imprevistamente. La segunda canción que recordé fue “Memories”, de los Soft Machine, desde la psicodelia inglesa de los sesentas hasta el soul de la vanguardia de los Material, el proyecto multifacético de Bill Laswell, en esta ocasión con la voz de Whitney Houston. Houston hace un hermoso trabajo recodificando la letra de Hooper y trayendo la voz de Wyatt a los ochentas. Y, por último, me acordé de la ultra conocida “Satisfaction” de los Rolling Stones, re versionada desde el humor (Devo), la corrosión (The Residents) y el intimismo (Cat Power). Esta última versión es muy distinta al original, de hecho Cat Power se abstiene de cantar el ultra conocido estribillo, dejando a la canción desnuda de su atributo más famoso, transformándola en algo casi irreconocible.
9 - ¿Qué mas agregar? Nada. Comprá este libro, ayudas a una editorial valiosa y te ayudas a vos misma/mismo. Nutrís tu cabeza de literatura inteligente y volves a aquellas canciones y obras desde otro enfoque.

Wednesday, July 24, 2019

Marilina Bertoldi – Sí, tenés razón, estás preparada



1 – Primero fue el programa de radio de Alfredo Rosso, en AM 750, llamado La Trama Celeste. En el mismo pasaron una canción de Marilina que no logro recordar. Luego apareció el número 249 de la Rolling Stone con una lista de los mejores 18 discos del año pasado. En esa lista el disco “Prender un fuego” de Bertoldi figura en el puesto 10. Pero ni uno ni los otros atraparon mi atención, lo de la revista más o menos lo entiendo pero lo de Rosso fue solo el hecho de no prestar atención.
2 – Y entonces me encontré con un número de la revista Barcelona. El número 437 del 24 de mayo de este año. En las páginas 12 y 13 escribían acerca del Gardel de Oro para Marilina en el tono sarcástico con el que se manejan usualmente. Según se desprendía de lo que comentaban, parecía un premio otorgado por razones extra musicales, dejando en claro no la falta de mérito de la artista sino la falta de mérito de quienes otorgan el galardón.
3 – Y para junio apareció el número 255 de la RS. Yo me había prometido a mi mismo no gastar el dineral que sale la revista no solo para evitar el gasto sino también para no darle mi dinero al Grupo La Nación, el emporio multimedia repulsivamente oficialista al cual pertenece la revista. Pero pusieron en tapa a Bertoldi y la curiosidad le ganó a mis promesas. De ahí me fui a ver los videos que hay de ella dando vueltas por Internet, para atestiguar con mis sentidos a que se debía tanto revuelo.
4 – Vi cuatro videos de ella: “Cosas dulces” (canción de su disco “Sexo con modelos [2016]), “Fumar de día” y “O no?” (ambas del disco nombrado más arriba) y “Racat”, canción que no pude ubicar en ninguna de sus producciones. Las 4 me gustaron mucho y me llevaron a concluir que el premio fue merecido. De aquí en adelante este post va a dirigirse por tres senderos que se entrecruzan: su música, el asunto del premio y el contexto en el que nos movemos.
5 – Aun sin haber escuchado discos completos de ella, puedo arriesgar que lo demás que aún no escuché podría estar igual de bueno. Eso de escuchar canciones antes que discos es algo muy de nuestros tiempos y por mucho tiempo me negué a sumarme a esa aproximación a las músicas. Pero, en los últimos meses, casi no me quedó más alternativa. Era escuchar canciones o no escuchar nada en absoluto. No entiendo muy bien porque pero me está siendo imposible bajar discos enteros, ni menos disponer del tiempo y la posibilidad tecnológica de sentarme a escuchar discos completos sin bajarlos. Ni hay tiempo ni tengo acceso a conexiones fiables de Internet. Volviendo a Marilina, de esas cuatro canciones termine concluyendo que ella actualiza los mejores logros musicales de María Rosa Yorio, lo cual es un importante soplo de aire fresco en el contexto viciado del rock con bajo contenido de aventura. En hora buena apareció Bertoldi. Yo solo estoy esperando más canciones de ella en el futuro.
6 – En cuanto a lo del premio, es todo un tema y merece que lo trate, al menos un poco. Para empezar, cualquier premio siempre se entrega en base a cuestiones dudosas, incluso cuando uno crea en quien otorga el premio y en quien lo recibe. En este caso en particular, yo solo creo en Marilina. Pero hay un extra más allá de esto que acabo de notar. Aunque lo merezcas, el premio, antes que ayudarte, te rompe las bolas. A partir de que te lo dieron, empiezan las preguntas jodidas: ¿Cómo que ya no hace la clase de música que hacía cuando la premiaron? ¿Por qué no volvieron a premiarla? Cuando a alguien se le ocurre remarcar que justo eso que estás haciendo ahora es lo mejor entre todas las cosas que creas, por añadidura también te están diciendo que el resto no es lo mejor. Son distinciones que quizás acercan a los oyentes a tus producciones, pero también te dan una inesperada y no querida mochila extra de presión en una probable búsqueda de la auto superación.
7 – En cuanto a lo del contexto, déjenme que introduzca el tema con una anécdota. Años atrás, cuando las Fonolas hicieron su aparición en SS.II., (ver post del 24 de febrero de 2014), les hable de la película “Días de Vinilo”. Si bien mi opinión sobre el film no ha cambiado, considerándola como un conjunto, con el tiempo empecé a encontrarle cosas cuestionables aquí y allá, cosas que no la desvalorizan pero sí la reubican. A los quince minutos y 48 segundos, el personaje Lila (interpretado por Emilia Attias) enumera su top five de artistas favoritos de todos los tiempos. Ella enumera, en este orden, a David Bowie, Bob Dylan, Pink Floyd, Tom Waits y Leonard Cohen. Como podrán notar, de esta lista podemos decir que: son todos hombres, son todos blancos, son todos anglos (inclusive el canadiense Cohen), son todos de los ‘60s y ‘70s y son todos heterosexuales (el coqueteo bi de Bowie fue solo eso, un coqueteo). Y no es que yo tengo algo en contra de alguno de estos artistas, también los admiro a todos y a cada uno de ellos. Lo que me suena raro es que una chica rockera y cantautora, como lo es Lila en la peli, deje afuera a las chicas de su lista. Hasta el día de hoy, el rock es cosa de hombres. Hasta que aparece alguien como Marilina y nos deja claro que ya no es tan así. Más allá de los crímenes de los Aldana y los Cordera de este mundo, también hay que admitir que los muchachos hacen agua a la hora de innovar al rock, el rock barrial es poco más que una desilusión. Las chicas parecen llevar adelante la llama de las músicas que nos movilizan. Me parece que se vienen tiempos alentadores.
8 – Este post viene ilustrado por una foto que Ale le tomó a Marilina tiempo atrás. Nuestra protagonista de hoy está sosteniendo un ejemplar del libro del Pequeño Saltamontes (ver post del 14 de febrero de 2016). Se lo pidieron y ella le sumó su apoyo a un autor que ella no conocía. Yo no me imagino a cualquier mujer del rock haciendo algo así. En esa foto yo veo esa misma generosidad que ella nos da con sus canciones. Ustedes pueden elegir seguir escuchando ese torpe rock de varones sin imaginación. Yo la elijo a ella, Marilina. Las músicas que queman y los ojos que enamoran. Si me van a acariciar, que lo hagan con pañuelos verdes.