Sunday, July 14, 2013

Xilofones

 
Si los dedos fuesen xilofones
 
Oh, el dinero es siempre dinero
Y nunca divertido de entender
Oh, amantes, amantes y amigos
Bueno, ¿Quién es tu amigo cuando el día termina?
Querida decí porque
Estoy perdiendo el ojo
Estoy sintiendo que
Tengo esta sensación cuando ella despierta en la mañana
¿Seguirá el amor en pie con la llegada de la mañana?
Si los dedos fuesen xilofones
Entonces podría tocar una canción en tus dedos
Oh, el dinero es siempre dinero
Y nunca divertido de entender
Querida decí porque
Estoy perdiendo el ojo
Estoy sintiendo que
Tengo esta sensación cuando ella despierta en la mañana
¿Seguirá el amor en pie con la llegada de la mañana?
Ella tiene esta sensación cuando ella despierta en la mañana
¿Seguirá este amor en pie con la llegada de la mañana?
Si los dedos fuesen xilofones
Entonces podría tocar una canción en tus dedos
 
Esta es mi traducción de la canción If Fingers Were Xylophones de Gorky’s Zygotic Mynci. Esta banda galesa editó esta canción como simple en 1995. Yo pude escucharla el mes de julio de 1996 gracias a un CD que venía con la revista española Rock de Lux. En aquel 1996 las revistas Esculpiendo Milagros y Revolver también daban cuenta de la existencia de esta agrupación neo psicodélica. Sirva este post como homenaje a esta enorme banda que sacó por lo menos tres grandes discos y llenó de hermosura multicolor a aquellos días no del todo auspiciosos. Los Gorky’s Zygotic Mynci también supieron homenajear a Kevin Ayers, bautizando una de sus canciones con su nombre. Sirva este post también como homenaje al gran Kevin Ayers que falleció el 18 de febrero de este año dejándome muy triste de verlo irse y feliz de poder escuchar sus maravillosas canciones. Levanto mi vaso de vino tinto dulce por ambos milagros, la banda galesa y el ex bajista de Soft Machine.
 

Friday, July 12, 2013

Invisible Significado


 

En este mes Significados Invisibles está cumpliendo ocho años en Internet. Son 167 notas (168 contando esta entrada). Son 93 comentarios hasta hace poquito. 53 comentarios de lectores y 40 comentarios míos. Estos números inflan mi panza de orgullo. Estoy feliz del camino recorrido y hay algo de camino por delante para seguir paseando. En el 2009 pensé en cerrar este sitio y este año volví a pensarlo. La idea no sería dejar de escribir sino declarar que un sitio ya dio todo lo que tenía para dar y continuar con la escritura en otro blogspot. O continuar con otra forma de expresión que no sea necesariamente escribir, como podría ser publicar dibujos o fotos. Con todo, Significados Invisibles va a seguir. Y todas las otras expresiones que me imagine pueden esperar o podría continuar esa veta en paralelo a estos textos.

Aparte de estar de fiesta, estoy de ideas, como siempre. Hoy tome esta foto que ilustra este post y hace rato que estoy pensando en mis dulces limitaciones. Porque así es, caro lector: hoy tengo malas noticias. Hay cosas de las que no voy a escribir. Sí, es triste pero cierto. Nada mejor que enfrentar esta cruda verdad ya mismo para no seguir con malos entendidos. Voy a pasar a explicar porque hay temas de los que no voy a hablar; porque, por el momento, me niego a hablar de ellos.

Razón 1: La obvia. Hay temas que no me interesan y no voy a escribir acerca de ellos. Después de ocho años, creo que se imaginaran de qué estoy hablando. Nunca escribí nada defendiendo al nefasto Macri, nunca hable de agricultura, nunca hable de la farándula, etc., etc. Y la probabilidad de que jamás toque estos tópicos es bastante alta.

Razón 2: Hay cosas de las que sí me gustaría escribir pero no tengo suficiente información para hacerlo. Inclusive cuando una de las máximas de SS. II es que yo escribo porque vos sabes, no quiero mandarme a hablar de algo que me fascine sin tener ciertos datos básicos. Ejemplo: artes plásticas. Desde que los conocí, siempre disfrute del trabajo del colectivo artístico conocido como Mondongo. Trabajan como chinos y logran piezas hermosas de arte. Pero yo no puedo decir nada de ellos. No sé de historia del arte, no sé de técnicas pictóricas, no soy crítico de arte. Voy a hablar con amor de sus obras pero el amor necesita de algunas coordenadas para hacer sentido social. Porque yo escribo para que este texto te signifique algo, aunque luego ese significado me sea imposible de ver.

Razón 3: Hay cosas de las que ya se dijo suficiente a mi parecer. Ejemplo: The Beatles. A esta altura del partido (2013, más de 50 años de cultura rock) suena redundante decir que The Beatles era una gran banda. Cierto es que para un niño que se inicia en este asunto de escuchar rock y pop ese puede ser un dato que le sea útil, pero para eso ya están las revistas como Rolling Stone en donde los clásicos son bien tratados. Una de las últimas veces que me cruce con una revelación acerca de The Beatles fue en una nota sobre psicodelia que escribió Marcelo Montolivo para la revista Rock and Pop. En esa revista usada que me prestó un amigo, Marcelo dijo que “If I Needed Someone” del disco “Rubber Soul” del ’65 era una gran canción psicodélica. Hasta el día de hoy le estoy agradecido por el dato y también sospecho que el bueno de Montolivo llegó a esa conclusión con la ayuda de algo de su colección de libros de rock. La nota era vieja, de fines de los ochentas o principios de los noventas, y yo la leí en el ’95. Sí, los Beatles eran buenísimos pero yo siento que nada de lo que yo escriba va a agregar algo nuevo. Mucha gente antes que yo hablo más y mejor de ellos. Consulten esas otras fuentes.

Razón 4: Desde que empecé a escuchar música hace más de treinta años, hay algo que siempre me llenó los ultra bolsillos de las re contra bolas: la gente que escucha “buena música”. ¿Qué quiere decir “buena música”? ¿Es buena porque no te putea, no te pega, paga todas sus deudas, trata bien a ancianos y niños, cuida el medio ambiente, saluda a todo el mundo con amabilidad? Curiosamente, esa gente que escucha “buena música” es la gente que, generalmente,  menos música escucha. Están más ocupados sacándole lustre a la chapa dorada que dice “Escucho solo buena música” que llevan en la solapa antes que en ver qué pasa con la música en general. Yo no escribo de buena música, yo escribo de la música que me gusta. Así de simple. Eso no la hace mejor que otra música. No hay música que sea mejor que otra, hay diferentes músicas, diferentes expresiones, diferentes valores. Yo no escribo de buena música y no me voy a sumar a debates estériles acerca de si la cumbia es “buena” o “mala” música. A mí no me gusta la cumbia y ese dato no significa nada en particular, no es ni bueno ni malo en sí mismo.

Razón 5: “La objetividad”. Cuando las “ciencias sociales” aparecieron siglos atrás, la comunidad científica de las “ciencias exactas” dijeron que las ciencias sociales no eran ciencia porque trataban con existencias difíciles de mensurar. Luego una corriente de las ciencias sociales trató de imitar el modelo de investigación de las ciencias exactas para así ser consideradas ciencias. Finalmente, años de debate académico llevaron a una instancia superadora más madura y se entendió que el concepto ciencia tenía que ser redefinido para adecuarse a las necesidades humanas. Porque una de las razones de ser de las ciencias es aportar soluciones a problemas humanos. Y los problemas sociales que hay que resolver son tan acuciantes como los problemas naturales. Solo con esa premisa uno ya justificaría ambas áreas de la reflexión. Bueno, con la gente que le toca defender sus gustos musicales pasa algo similar. Como el gusto musical es subjetivo y la cosa parece complicarse cuando tenes que defender a tu banda preferida desde la subjetividad, muchos recurren a datos objetivos, mensurables. Datos irrefutables que va a demostrarle a cualquiera que a vos te gusta la música que es importante en serio. Que tu banda favorita llena estadios, vende millones de discos, ubicaron 7 simples en el Top 10 en los últimos dos años, su guitarrista toca solos con 79 notas distintas en 2.7 segundos, el baterista es más preciso que un metrónomo, etc., etc. Más allá de mis chistes flojos, puede que algo de esto sea cierto pero eso no implica que a mí me vaya gustar. Conozco un montón de bandas famosas y con grandes músicos que no me mueven ni un pelo. Música muy bien ejecutada que no termina de decirme nada, música que nació para que otro la disfrute. Siempre que mencione datos en SS.II solo lo hice a modo de curiosidades, no creo haber defendido mis gustos desde datos, solo puedo defender mis gustos desde mi subjetividad, desde mi amor por cierta música. El reconocimiento masivo, o la falta del mismo, no nos habla de valores estéticos, solo nos habla de una suerte circunstancial. Y los dones técnicos de un músico son útiles para que lleve a cabo su expresión y luego me toca a mí, el oyente, escuchar y decidir si sus expresiones me conmueven. Cuando escribo sobre música, estoy en contra de la objetividad.

Razón 6: El respeto no le puede ganar al amor. Leí muchas revistas de rock y siempre percibí esa suerte de engaño benigno que suelen ser las reseñas de discos. Como el sello discográfico X paga la propaganda para que la revista salga a la calle, el periodista Y no podía hablar mal del disco Z (publicado por la discográfica X). Entonces cuando yo notaba que el periodista Y no había disfrutado del disco Z, me divertía viendo cómo se las ingeniaba para encontrarle la vuelta para no hablar mal del disco (ni muy bien tampoco porque no se quería traicionar a él/ella mismo/a) y así terminaba escribiendo algo que carecía de sustancia pero que era útil que el lector vaya a la disquería y compre el disco Z. Yo no necesito escribir así. Cierto es que creo que nunca me puse a hablar mal de algún disco o algún personaje del rock pero yo soy de los que creen que uno también habla cuando uno calla. Para graficarlo con un ejemplo: el heavy metal. El heavy metal es una música que yo respeto pero ese respeto todavía no pudo volverse pasión. Solo quiero escribir de lo que me apasiona. Yo sé del enorme trabajo que les llevó a esos músicos ensayar, grabar, tocar en vivo y eso es valioso. Pero que sea valioso el esfuerzo no convierte en valiosa a la música, uno como oyente elige convertir a una música en valiosa. Ahora me acuerdo de la queja de Juana Molina que decía que a ella no le molestaba que a la gente no le guste su música, le molestaba que no reconocieran el trabajo que le llevaba hacer su música. “¡Cuánto laburo se tomo esta mina para hacer esta porquería!” era una frase que ella hubiese esperado  (y le hubiese encantado) leer de los periodistas que reseñaron su disco independiente y no pudo leerla. Bueno, cuando escucho a una banda extranjera como Van Halen o una banda nacional como La Renga, es exactamente esa frase la que aparece en mi cabeza. Laburaron un montón y son grandes músicos pero, qué lástima, la música no me gusta.

Concluyendo: en estas 167 entradas viste repetirse ciertos nombres (Robert Wyatt, por ejemplo) y viste que había nombres que nunca aparecían. Hoy tenes una somera idea del porque de estas omisiones. Y está bien que te parezca indigno que yo nunca hablo de tu banda favorita. Yo te invito a que conviertas tu indignación en un blogspot y que me invites a leerte y voy a dejarte mi mirada. Porque la belleza de cualquier música es innegable. A veces yo percibo esa belleza, a veces no.