Wednesday, August 24, 2016

Estación Imposible Expreso Imaginario y el Periodismo Contracultural – Sebastián Benedetti y Martín E. Graziano – Reseña


1 – Primero lo primero

Aplausos, medallas, abrazos y besos para Gourmet Musical Ediciones. Gran editorial, enormes libros. Ya escribí dos posts sobre el libro de Cambiasso, el del 15 de marzo y el del 13 de diciembre del año pasado. Hoy me estoy dedicando al libro sobre la revista Expreso Imaginario. El Ale tiene el libro sobre Cemento de Nicolás Igarzábal. Y hay por lo menos 3 libros más que me urge conseguir, a saber:

1 – Diccionario bibliográfico de la música argentina (y de la música en la Argentina) Leandro Donozo (2006)

2 – Guía de revistas de música de la Argentina (1829-2007) Leandro Donozo (2009)

3 – Dar la nota El rol de la prensa en la historia musical argentina Silvina Luz Mansilla (ed.) (2012)

Y están “Como vino la mano” y “Historia del baile” y libros sobre tango, sobre jazz, sobre Charly García. En fin, Leandro Donozo edita excelentes obras de consulta obligatoria para todos los amantes de la música. Gracias, muchísimas gracias por la información y el análisis, Leandro.

2 – La revista y yo

El Expreso Imaginario fue una gran revista argentina de crítica cultural y periodismo musical. Existieron entre agosto de 1976 hasta enero de 1983 mientras la dictadura cívico-militar secuestraba, torturaba y asesinaba más de 30.000 seres humanos. Como me gusta ser autobiográfico y me resulta útil para pensar las cuestiones, paso a contarles mi historia con la publicación. Cuando la revista apareció yo tenía 1 año y meses y cuando la revista dejó de aparecer faltaban 3 meses para que cumpla 8 años. Era muy pequeñito para acceder a la revista. Y tengo dos hermanos mayores que yo pero ellos eran lo suficientemente pobres como para no poder costearse el gasto de comprar los números, aunque tengo entendido de que sí conocían compañeros de secundaria que sí las conseguían.

Para fines de los ochentas y hasta mediados de los noventas, me fui consiguiendo algunos ejemplares usados en las más diversas librerías de usados de Moreno, Morón y en Parque Rivadavia. Tengo 20 números de los 78 que publicaron. Y también pude fotocopiar algunos números (ocho, para ser exacto) gracias a un sistema tipo biblioteca de la librería de usados de Morón llamada El Atril (te llevas las revistas, las lees, copias lo que queres, las devolves en buen estado y te seguís llevando más y solo por una cuota mensual relativamente barata).

3 – El libro y yo

Este es un EXCELENTE libro escrito por dos periodistas y docentes universitarios. Me quedó la impresión de que este libro es el resultado de un arduo trabajo de investigación, colaboraciones, entrevistas y encuentros que tuvieron lugar durante años. A través de su trabajo, se encargan de establecer tres etapas distintas del mensuario y también trazan una línea de tiempo de publicaciones anteriores y posteriores con puntos de conexión y desconexión con las ideas de la revista Expreso Imaginario.

Yo estoy escribiendo esto por dos razones. La primera sería recomendarles la compra y lectura de esta obra, a la que voy a volver a tratar de excelente al finalizar el post. La segunda es para señalar todas las salvedades, todo en lo que no estoy de acuerdo y ayudarme y ayudarles a ustedes, grandes lectores, a abrir debates, a seguir preguntándonos, en fin, a seguir escribiendo y leyendo.

4 – Cuestión 1: ¿Por qué no hablar de ciertas cosas?

Una de las grandes figuras de la publicación fue Roberto Pettinato. Fue redactor por muchos números y para la tercera etapa final fue director de la revista. También fue el saxofonista de Sumo. Y, finalmente, se volvió famoso laburando en TV. ¿Y bien? Déjenme decirles que la banda Sumo se volvió renombrada porque Luca se murió. Porque Luca se murió, se escribieron libros acerca de él y su banda. Porque se habló de Sumo, se habló del “saxofonista que antes era periodista de la Expreso Imaginario”. Si leíste algo de la historia de Sumo, algo te enteraste de la revista, esto fue lo que le dio renombre a la Expreso y no que era contracultural. En los noventas, la revista era considerada como el laburo que tuvo el Petti antes de unirse a Sumo. Cuando Rosso cuenta acerca de León Melkíades, los autores se olvidan de citar lo que Víctor Pintos dijo acerca de él en el libro que Polimeni escribió sobre Luca. Lo que Rosso comenta tiene en cuenta este dato, que no es menor.

5 – Cuestión 2: ¿Por qué no hablar de ciertas cosas? Parte 2

En Internet hay un blog con archivos pdf de todos los números de la revista. Inclusive están los ocho números de la revista Mordisco, que fue dirigida por Jorge Pistocchi, antes de dirigir la Expreso. Luego la Mordisco se sumó a la Expreso como suplemento primero y luego como parte del todo después. El blog fue creado y es mantenido por Freddy Berro, a quien bien podrían haber mencionado en el libro. De esta manera hubiese sido más sencillo de entender aquello de “Expreso Imaginario. Sobre N°0” que figura al final de la obra.

6 – Cuestión 3: ¡Ahora entiendo porque no hablaste! (Un palo para otros)

En el 2014 me conseguí el libro “La Biblia del Rock” acerca de la historia de la revista Pelo de Juan Manuel Cibeira y, aunque tiene algunas poquitas cosas rescatables, es, básicamente, un libro horrible. Ni siquiera digno de que pierda mi tiempo nombrándolo, como perdí mi dinero comprándolo y perdí mi tiempo leyéndolo. Una de las cosas que más me enfureció al terminar la lectura fue el hecho de que la revista Expreso Imaginario no fue mencionada ni siquiera una sola vez, al menos para comentar lo mala que era, si fuese esa la opinión del autor. Pero no. Nada. Luego de leer este libro me quedó una idea del porque de tan marcada omisión. Con todo, no está nada justificado que el dire de la revista Pelo haya hecho algo tan brutal (solamente un bruto puede repasar la historia del periodismo cultural de los setentas y no hablar de Expreso Imaginario). “Estación Imposible” no comete la misma torpeza y si menciona a Cibeira y a su libro y también se permite ironizar en los comentarios. Aquí uno, por fin, ata cabos sueltos.

7 – Cuestión 4: Tan solo una buena revista de música

Los autores no dejan pasar la oportunidad de señalarnos que la Expreso Imaginario era mucho más que una buena revista de música. Que era una revista contracultural, con notas acerca de los beats, la ecología, los aborígenes, el nuevo cine, el nuevo periodismo. Una bocanada de aire fresco ante la opresión totalitaria de los asesinos de turno. Y, de paso, también hablaban de músicas y de rock. Con el tiempo, la contracultura fue retirándose poco a poco de sus páginas para luego pasar a ser solo una buena revista de música.

¡Hacer solo una buena revista de música no es poca cosa, muchachos! ¿Vos conoces muchas solo una buena revista de música que hablen de: Pere Ubu, The Pop Group, Henry Cow, Tin Huey, Red Crayola, Fred Frith, Thirteen Floor Elevators, Magma, Gong, etc., etc., etc...? ¿No es una decisión política hablar de esas músicas que todo el mundo parece empecinado en ignorar? Esta hermosa decisión de hablar de aquello que todo el mundo olvida fue inaugurada por la Expreso y luego continuada por Esculpiendo Milagros, que no era solo una “revista para sibaritas” (página 212). Tan solo basta con leer a Cambiasso (ex director de EE.MM) y su libro Vendiendo Inglaterra por una libra para entender cuanta “contra” tenía la contracultura. Solo una buena revista de música no se consigue a la vuelta de la esquina. Incluso, a veces, me queda la impresión de que en los kioscos hoy ya no tenemos más solo una buena revista de música y no lo digo porque todas son contraculturales. Este libro sobre la gran revista de ayer hace más agria las ausencias de hoy. Solo una buena revista de música es lo que le pido al kiosquero. ¡Que lástima, rara vez puede cumplir con mis deseos!

8 – Cuestión 5: Lo tradicional y lo alternativo

El libro está dedicado a Jorge Pistocchi (un maestro que dirigió Mordisco, Expreso Imaginario y Pan Caliente, tres grandes revistas) quien falleció el 28 de septiembre de 2015 y a Rubens “Donvi” Vitale (uno de los lideres de Músicos Independientes Asociados) quien falleció el 27 de octubre de 2012. MIA y la Expreso venían por sendas similares y lo sabían. Para el número 35 de julio del ’79, las varias veces que la revista tomo nota de sus eventos desemboco en una nota de tapa. Quiero citar la página 80 del libro:

“(…) había una diferencia atendible con la revista. Expreso Imaginario se financiaba de una manera tradicional – publicidades, precio de tapa, mecenazgo – pero su contenido era alternativo. Por su lado la propuesta cultural de MIA era tradicional – la moneda corriente del rock progresivo – pero su financiación era alternativa.” “(…) MIA puso en práctica la metodología de los ficheros con socios, que les permitió, por ejemplo, financiar algunos de sus discos con el dinero anticipado por su público.”

¡Ay, ay, ay! La propuesta cultural de cualquier entidad no solo descansa en el mensaje producido (sea audio, video, escrito, etc.) también yace en los modos de producción y distribución. ¿Y que eso de “la moneda corriente del rock progresivo”? ¿Seguirías pensando que es corriente luego de escuchar aquellos discos? ¿Y los discos del mismo sello discográfico que siguieron después? ¿Te suena Que están celebrando los hombres de Nono Belvis y Kike Sanzol de 1982? ¿Los discos de MIA eran iguales a los de Invisible o La Máquina de Hacer Pájaros? Una vez más los autores parecen querer decirnos que la música es eso que está sonando de fondo mientras hablamos de lo realmente serio, lo que de verdad importa. Solo una buena revista de música, ¿y no alcanza?

9 – De Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a Los Redondos

Esto de la contracultura y lo del rock y las convivencias y tensiones me puso a pensar en una transición que no viví pero de la cual leí en esas buenas revistas de solo música (esta es la última vez que lo escribo, les juro). Esto lo saben todos, los Redondos arrancaron como un circo pagano para desembocar en una banda de rock. En 1978 el público observaba fascinado y excitado el quilombo maravilloso de sus recitales. Para 1987 el país había mutado y también el público de rock lo hizo, los nuevos jóvenes sangraban por rock ya que la represión ya no era lo feroz que fue durante la dictadura. Así la Negra Poly, el Indio y Skay les dieron un voleo en el tujes a Symns y compañía del escenario para ajustar los controles hacia el corazón del dinero.

El público y sus lustrosos bolsillos con los afamados billetes le ponen un sí o un no a tu contracultura, a tus producciones. Si no compran tu revista, si no compran tu libro, si no pagan la entrada de tu recital, tu mensaje contracultural se pierde en la bruma de los tiempos. Si te animas a poner en tapa de revista a Henry Cow, luego vas a pagar tu valentía con la caída estrepitosa de ventas de tus ejemplares. Es así.

Antes de flamear nuestras banderas contraculturales, mejor que hable nuestra moneda. Con menos mito y con más sinceridad, vamos a poder crecer. Porque necesitamos de lo realmente contracultural tanto como necesitamos de aquellas bellas músicas. Una cosa no debería anular la otra.

10 – Concluyendo

Estoy realmente feliz de que un libro me haya llevado a pensar y a escribir todo esto que pensé y escribí para ustedes. Esta felicidad me lleva una vez más a recomendarles este maravilloso libro. Más allá de todo lo que le pueda objetar, hay hoy dos escritores que nos recuerdan que uno puede ubicar en el kiosco algo más movilizante que las pobres publicaciones que en general abundan. Y que con las ganas, el asunto se pone en marcha. ¡Pone en marcha tu revista de hoy! ¡Yo voy a ir lagrimeando a buscarla!

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