Thursday, October 18, 2018

Throwing Muses – Throwing Muses (1986)



En el post de hoy voy a arrancar al revés. 2013. Hace 5 años me acorde de una recopilación que había salido en los ochentas del gran sello 4AD que se llamaba “Lonely is an eyesore” y que fue editado en Argentina por DG Discos, el sello que editaba  acá discos del Reino Unido. Era una recopilación un tanto dark, o postpunk o after o como ustedes prefieran llamarlo. Pero entre tantas bandas inglesas etéreas, o en negro, aparecía una nueva banda estadounidense llamada Throwing Muses con una canción llamada “Fish”. (Si lo buscan, hay un video en YouTube, con letra y todo) Era como rock alternativo antes de que esa denominación fuese la gran cosa de los noventas de aquí y de allá. La línea “Lonely is an eyesore” aparece en la letra de esa canción de ritmo vertiginoso, cantada por una voz tensa y cautivante. La letra me suena a estar escrita en asociación libre y la música suena como folk alterado por sueños que te sacuden. Esta fue la presentación en sociedad de esta gran banda que hasta el día de hoy sigue dando vueltas por ahí. Este disco, del que les hablo hoy, también tuvo su edición en vinilo nacional en 1987, del cual soy orgulloso dueño de una copia de aquella fortuna, porque el arte de tapa salió más claro y lindo. Pero, para asegurarme, en 1997 me conseguí el disco en su versión CD. El vinilo creo que lo conseguí en 1994, no estoy muy seguro.
Este discazo trae diez canciones pero no aparece la canción “Fish”. Lo aclaro para que sepan que hay que ubicar, al menos, dos producciones para escuchar lo que les describo. Por cierto, yo no escuche la recopilación entera, solo me moleste en ubicar el track de las Throwing Muses, me imagino que el resto del disco estará igual de bueno pero  no lo sé.
El grupo consistía de tres mujeres y un varón, este último en la batería. Las chicas tocaban dos guitarras y el bajo. Las guitarristas cantan y componen y son: las geniales Kristin Hersh y Tanya Donelly (averigüen más sobre ellas que ambas tuvieron carreras solistas y bandas).
“Call me” arranca abruptamente el disco, como si hubiese sido mal registrada. Una “rapsodia”, como supo decirle el crítico Pablo Schanton en una revista Revolver en una genial lista de canciones que fui buscando con devota insistencia. Es una belleza “Call me”, diferentes tensiones, diferentes climas en un solo tema, por eso Pablo les decía rapsodias. Luego “Green”, la única canción de este disco compuesta por Tanya Donelly, es una hermosura lo que el bajo y la batería están haciendo. Las voces cambiantes, las líneas de guitarras. “Hate My Way”, todas estas preciosas combinaciones de instrumentos hubo alguien llamado Marcelo Aguirre en una Esculpiendo  Milagros que supo relacionarlas a Captain Beefheart y sus blues mutantes. “Vicky’s Box”, el temazo ese que ya he nombrado en el post sobre Ultra Vivid Scene, es el cuarto milagro de esta obra maestra. Hermosas líneas de guitarra y bajo, cambios de ritmo y narración, conjurando un exorcismo, y la precipitación hacia la liberación del final. ¡Por Dios, estoy llorando otra vez como cuando era pibe! ¡Cuántas veces me salvo esta canción sola! “Rabbit’s Dying”, mezclando festividad y pesar, confundiéndonos.
Antes del lado B hay una interrupción.
Simon Reynolds es un crítico musical que nació y vivió muchos años en Inglaterra y luego se mudó a EE.UU donde actualmente vive. Él escribió varios libros y algunos de ellos se los editaron en castellano. Yo los leí a casi todos: “Después del Rock”, “Retromanía”, “Postpunk”, “Como un golpe de rayo”. Una editorial española llamada Contra publicó la versión en castellano de “Energy Flash”, la cual aun no logre conseguir, y casi seguro que ahora debe estar carísima, por ende inaccesible. En los noventas ya sabía de él gracias a EE.MM. y luego en 1996 pude conseguirme la guía SPIN, esa misma que cite en el inicio del post sobre Toiling Midgets. En este último libro que nombro, que es el primero, cronológicamente hablando, estaba lo mejor de él, aun con sus defectos. Él era joven, éramos jóvenes. Yo disfrute leyendo “Después del Rock” y “Retromanía” pero para el de postpunk algo pasó. O ya no sos mi margarita o justo hablaste de algo que yo más o menos conocía, pero igualmente yo miraba al futuro con esperanzas y sueños, después iba a venir algún gran libro… Y vino “Como un golpe de rayo”… Puede que tan solo sea yo y mi pesado culo viejo pero… no encuentro palabras para describir mi desilusión. No me gustó casi nada. Cuando fui a buscar las canciones de Ke$ha que él dice que tanto le gustan, me encontré con más decepción aun. ¿Y qué es eso de destacar bandas porque vendían muchos discos? Casi no lo puedo creer, viniendo del inventor de la etiqueta “postrock” en una vieja revista The Wire, allá por el 94, creo. Y es que los tiempos cambian y (yo ya debería saberlo mejor que otros) esos cambios no siempre son para mejorar. El Reynolds de estos días ya no es tan recomendable como el Reynolds del ayer y por eso va como homenaje a aquel escriba (rogando que venga el cambio que lo ponga venturoso otra vez) esta lista de discos que apareció en Spin Alternative Record Guide en 1995:
 1 – The Stooges – Funhouse
2 – Public Image Ltd. – Metal Box
3 – My Bloody Valentine – Isn’t Anything
4 – The Sex Pistols – Never Mind the Bollocks, Here’s the Sex Pistols
5 – The Smiths – The Smiths
6 – Hüsker Dü – Zen Arcade
7 – Can – Soon Over Babaluma
8 – The Slits – Cut
9 – A.R.Kane – 69
10 – Throwing Muses – Throwing Muses
Estoy casi cien por cien de acuerdo con aquel Reynolds, excepto por el disco de los Sex Pistols, el cual me parece bastante piola pero no para que figure entre los diez mejores discos alternativos de todos los tiempos (de hecho, nunca entendí porque tanto ruido por los Sex Pistols, cuando los Clash o Buzzcocks o Alternative TV editaron mejores canciones punk a mi gusto pero bueh). Aquel Reynolds que nos recomendaba Throwing Muses guarda poca relación con el de ahora que festeja la frivolidad y el pasatismo como elementos no solo presentes sino de algún modo celebrables de ciertas músicas de nuestros días. Pero el mundo es ancho, el amor es grande, siempre se aparecen voces nuevas para considerar.
Perdón por la interrupción, vuelvo al disco. Nos quedamos en el lado B y arranca con “America (She can´t say no)” que también inicia abruptamente, dando la sensación que tomaron por asalto el estudio de grabación. Cencerros de aquí para allá del parlante izquierdo al derecho, un country rock pero mezclado con post punk. Después de este tema, viene “Fear”. ¡Como se puso el tráfico! Este tema me recuerde un poco a Joy Division pero con dos voces femeninas en juegos de sonidos distintos a los de Manchester. “Stand Up”, la canción favorita de mi amigo Toto, quizás por su prolija confección, la batería firme, las líneas de bajo y las guitarras acústicas. “Soul Soldier”, yo le solía decir a él “de acá robaron los Peligrosos Gorriones” y por ahí tenía razón, ya no tiene sentido discutirlo hoy. Como ya nos tienen ellas acostumbradas, luego de esas tensiones se viene un cambio total de ambiente y llega una cierta calma, como si fuesen dos canciones dentro de una sola. El disco termina con “Delicate Cutters”, una canción a pura voz y guitarra acústica, una canción a puro desgarro.
Justo ahora me acorde de un número de la revista Los Inrockuptibles (que ya no sale más, menos mal que les escribí un homenaje antes de que esto pasó) que fue armado por gustos, preferencias y obsesiones de los pibes de Radiohead. En una de esas páginas, Tom Yorke expresó su admiración por Kristin Hersh y su capacidad para poner cualquier cosa que le estuviese jodiendo en la cabeza en sus canciones para que luego eso no le joda la vida. Los usos catárticos de las músicas, según lo veía el bueno de Tom pensando a la buena de Kristin. Yo no sé si ella estuvo de acuerdo o no con él.
Lo que sí sé es que hay discos maravillosos y este es uno de ellos. Diez grandes canciones que se graban en la calma sangre del aire quieto, en la savia de los vientos. Músicas mágicas.


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