Saturday, March 25, 2006

Natanael

Natanael, ahora arroja mi libro. Emancípate de él. Déjame, déjame, ahora me importunas, me retienes, el amor que he encarecido para ti me ocupa demasiado. Estoy cansado de fingir que educo a alguien. ¿Cuándo he dicho que te quería semejante a mí? Porque difieres de mí es por lo que te amo, no amo en ti sino lo que difiere de mi. ¡Educar! ¿A quién educaría yo sino a mí mismo?
Natanael, ¿te lo diré? y yo me he educado interminablemente. Sigo haciéndolo. Nunca me estimo sino por lo que podría hacer. Natanael, arroja mi libro, no te satisfagas con él. No creas que TU verdad puede ser encontrada por otros, más que de todo, avergüénzate de eso. Si yo buscase tus alimentos no tendrías hambre para comerlos, si yo tye preparase tu lecho no tendrías sueño para dormir en él.
Arroja mi libro, dite a ti mismo que no hay en él sino UNA de las posturas posibles ante la vida. Busca la tuya. Lo que otro habría hecho tan bien como tú, no lo hagas. Lo que otro habría dicho tan bien como tú, no lo digas, lo que otro habría escrito tan bien como tú, no lo escribas. No te apegues más que a lo que sientas que no está sino en ti mismo, y crea de ti, impaciente o pacientemente, ¡ay!, el más irremplazable de los seres (Página 116-117)
No te dejes engañar, Natanael, por el título brutal que he tenido a bien dar a este libro(....) Me he puesto en él sin aderezos, sin pudor, y si a veces hablo en él de países que no he visto, de perfumes que no he olido, de actos que no he realizado - o de ti, Natanael, a quien no he encontrado todavía - no es por hipocresía y tales cosas son más mentirosas que ese nombre, Natanael que me leerás, que yo te doy ignorando el tuyo venidero.
Y cuando me hayas leído, arroja este libro... y sal. Quisiera que te hubiese dado el deseo de salir, de salir de no importa donde, de tu ciudad, de tu familia, de tu habitación, de tu pensamiento. No lleves mi libro contigo. (....)
Que mi libro te enseñe a interesarte por ti más que por él mismo y luego por todo lo demás más que por ti. (Página 13)
ANDRE GIDE - LOS ALIMENTOS TERRESTRES (1897)
Allí arriba algunas de las palabras de un libro que me conmovió muchísimo y que recomiendo calurosamente. Y sirva esto de humilde homenaje a Skoob, el nuevo blog de Norberto Cambiasso, dedicado a los libros. Como creo que ya saben, tiene un blog sobre música y otras cuestiones llamado Esculpiendo Milagros, tal como esa revista que en los ´90s abrió un nuevo panorama en nuestras cabezas. Nada es suficiente para agradecerle pero al menos me queda el consuelo de no olvidarlo.

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