1 – Fue por
casualidad y fue fascinante. Un domingo cualquiera en la casa de mi vieja
estaban pasando una película por cable. Justo se dio que vi el fragmento
indicado, mientras hacía zapping, saltando de canal en canal. Esta es la
escena: a un hombre se les estaban hundiendo en el agua, de un recinto cerrado
e inundado, unos discos de vinilo. De fondo suena “Father and Son” de Cat
Stevens. Un joven (¿su hijo?) le insiste que los deje hundirse en el suelo y el
hombre elige salvar un solo vinilo: “The 5000 Spirits of the Layers of the
Onion” de The Incredible String Band. Al salir a la superficie del agua,
alguien aparece para ayudarlos a salir de ahí, rescata al joven y luego le toca
al hombre mayor. Antes de sacarlo del agua, le arrebata el vinilo y lo arroja
al agua diciendo: “Ah, este no es bueno”. Se los aseguro, es más gracioso ver
la escena que leer mi narración de la misma, yo me reí, no a carcajadas, pero
me reí.
2 – La película
en cuestión es del 2009 y se llama “The Boat That Rocked” (o “Los piratas del
rock”, o “Radio Encubierta”, o “Pirate Radio”). Yo vi la escena varios años
atrás y vi el film entero el año pasado. La película está muy buena, pero esta
escena es sencillamente genial. Porque deja bien claro que hay varias formas de
apreciar las músicas de los sesentas, que esa es la época de la que trata el
film. Esa placa, la que el viejo hippie eligió salvar entre docenas de discos,
la misma que el mod descartó sin pensarlo dos veces, es una de las gemas de la
psicodelia británica de los sixties. Sabiendo que es una de esas obras maestras
que tengo el placer y privilegio de poder escuchar y vibrar, también me pareció
que esta escena me daba la excusa perfecta para narrar acerca de ciertos textos
y relaciones que vienen unidos para siempre con este disco, según lo que he
vivido. Les quiero dar a entender que un disco nunca es un disco y nada más: un
disco es un evento único en donde innumerables sendas convergen para luego
divergir del mismo. Hay placas que vienen repletas de gentes, lugares, tiempos,
vivencias y demás hermosuras. Quiero hablar de eso en este post.
3 – Voy a empezar
por Norberto Cambiasso. En su libro “Vendiendo Inglaterra Por Una Libra”, él
menciona a Incredible String Band en diez páginas de una obra que tiene 395
páginas. Se ha prometido ampliar el análisis de la banda en alguno de los dos
tomos prometidos que aún estamos esperando. Volviendo al tomo que sí tenemos,
en la página 50 aparece una elogiosa nota al pie, con los comentarios del ex
baterista de Henry Cow y dueño del sello discográfico Recommended Records,
Chris Cutler, quien describe las bellezas a las que ISB nos tiene
acostumbrados.
4 – En la revista
Esculpiendo Milagros, si la memoria no me falla, en el número que lleva a Börk
en tapa, hay una entrevista que Alfredo Rosso le hizo a Joe Boyd, un legendario
productor que supo trabajar con la ISB. Creo recordar que el bueno de Joe
hablaba sobre un encuentro que tuvo con el cantautor cubano Silvio Rodríguez,
en la cual el último fue aburriéndose poco a poco de los temas de conversación
del primero. Cuando Boyd sintió que la charla ya no daba para más, creyó
conveniente acotar una última cosa, antes de llamarse a silencio: “Trabajé con
los pibes de la ISB”. Repentinamente, Rodríguez despertó de su sopor y quedó
totalmente deslumbrado. ISB era la razón por la cual él estaba en la música.
5 – Las preciosas
gentes de la revista Expreso Imaginario una vez decidieron usar una reseña de
un disco de ISB llamado “The Hangman’s Beautiful Daughter” a modo de editorial,
para no solo hablar de lo hermoso que es el disco, sino que además plantear algún
modelo alternativo de acercamiento a las manifestaciones musicales, tanto de
parte de los músicos como así también de los públicos. Una declaración de
principios, musicalizada con folk rock de alta complejidad que, a su vez, no
renunciaba a una juguetona y tierna vulnerabilidad.
6 – Muchos años
después, en la revista Revolver, Pablo Schanton volvió a retomar una de las
canciones más celebres de este último disco, del cual les hable en el párrafo
anterior. Hizo una lista de “rapsodias” en una reseña de un disco de Soda
Stereo, en donde ISB convivía con Prefab Sprout, Wire, Slapp Happy, Suarez,
Porsuigieco, After Dinner y demás bandas y solistas que gustaban de componer
canciones complejas en su aparente simpleza.
7 – “I am the question that cannot be answered” “I am the
lover that cannot be lost”, así era el comienzo de “My name is Death”. No sé porque me pareció que era la canción
indicada para que alguien le explique la estructura “I am” a unos niños de
primaria y no sé porque, en una clase de inglés de mi amigo, esta canción sonó,
para el total desconcierto de los niños. Sera que mi amigo y yo nos sentimos
hechizados por ese inicio, tan fuerte, tan poético, tan claro y nos pareció que
cualquiera podría percibirlo, fuese o no niño. En cuanto se enteró, nuestra
amiga en común, se dio cuenta de inmediato que nos habíamos desorientado. ¡Qué
lindo desorientarse así!
8 – Voy a una
disquería del barrio de Flores a buscar el disco “Editions” de After Dinner, un
cd del sello discográfico Recommended Records. Estamos picando el disco el
dueño y yo, en un momento las sonoridades que salían de los parlantes llevaron
a que Jorge me diga: “me recuerdan a ISB, ¡que olvidados que los tengo!
¡debería volver a escucharlos!” Al decírmelo, sonó como si eso mismo era lo que
iba a hacer una vez que cerrase la disquería y fuese a su casa.
9 – Y bueno, aquí
y allá: el curso cancelado de Rosso y Lernoud, las fonolas, el libro de Gilbert
llamado Satisfaction en la Esma, etc., por doquier, referencias a esta
milagrosa banda. Por ende, cuando el tipo ese arrojó al agua el vinilo aquel,
de algún modo, nos arrojó a todos al agua, metafóricamente hablando, por
supuesto. Lo señalo porque lo más probable es que pusieron en el film una
escena así, sabiendo del efecto que iban a lograr, mofarse de un disco tan
valorado entre críticos, pero generalmente ignorado por el público.
10 – Sin importar
quienes valoran y quienes no, yo nunca me voy a olvidar de la cara del viejo
hippie eligiendo, lleno de alegría en el medio de una situación complicada, un
disco, tan solo uno, el que quería sacar del barco yéndose a pique, el que iba
a querer escuchar en cuanto fuese rescatado y llegase a tierra firme. Las
músicas que uno quiere que siempre estén, sin importar tiempo, lugar,
circunstancias y demás parámetros. ¿Hay algo más importante que eso? Bueno, sí,
pero ahora, hoy, no me importa. Está sonando la increíble banda de cuerdas.